Su historia, sin embargo, está íntimamente
ligada a la de la fortaleza de Bentomiz, -que tanta influencia tuvo
en la historia de la comarca-, ubicada en el cerro del que toma
nombre y desde el que se domina no sólo Arenas, sino todos
los pueblos de la zona e incluso parte de la costa.
Algunos investigadores se inclinan por el origen
ibero de la fortaleza o castillo, opinando que fenicios y griegos
pudieron establecer allí, dada su situación de privilegio,
algunos asentamientos. Posteriormente debió pasar a manos
romanas, como parece indicar los baños de los que aún
existen restos. Los árabes vieron en la fortaleza un bastión
inexpugnable y la reedificaron.
Tras la toma de Antequera en 1450, se organiza
la taha (comarca) de Málaga que une sus fuerzas a las de
Bentomiz para defender la Axarquía por el norte. En 1483,
un ejército cristiano procedente de Antequera intenta sorprender
a los moros. La empresa fracasó con graves pérdidas
de las huestes cristianas al ser avistadas desde las torres de la
fortaleza en la que se refugiaron los campesinos.
Conquistada la fortaleza por Fernando el Católico,
éste pactó con sus moradores, a los que confió
su custodia. Mudéjares ya, conservaron su mezquita, su religión
y sus costumbres, además de seguir siendo juzgados por sus
propios cadíes.
Los pobladores de la fortaleza, y con ellos se
presume que también los de Arenas, se mantuvieron al margen
durante la rebelión de 1500. Sin embargo, fueron piedra de
toque en la de 1569 cuando Felipe II ordenó (pragmática
de 1566) abolir las prerrogativas que los moriscos tenían
sobre costumbres e idioma. Bentomiz fue un foco de rebeldía
contumaz que prestó obediencia a Aben Humeya, rey de Granada. |