Posteriormente existieron asentamientos romanos
de los que quedan numerosos vestigios en las zonas costeras de Benalmádena.
Tiene especial relevancia las ruinas de una fábrica de salazones
en el paraje de Benal-Roma y los restos de otras villas e instalaciones
pesqueras en las zonas de Torremuelle y Capellanía.
En este tiempo nace Ibn-Al-Baytar(1197, 1248), ilustre botánico
y médico así como una personalidad relevante de la
época. También de este periodo son las torres almenares
que jalonan la costa de Benalmádena y cuya misión
era ser punto de vigilancia frente a los ataques de piratas que
acechaban en toda la costa.
Tras una época en la que pasaron diversas culturas por Benalmádena,
tuvo lugar la llegada de los árabes a quienes se debe la
denominación del municipio. Se atribuye al mismo sonido parabe
"Ben-al.Madina" que significa "Hijos de las minas".
Esto puede ser debido a la existencia de una serie de minas en la
zona de las que se extraía, ya desde los tiempos de los fenicios,
mineral de hierro y, sobre todo, ocre.
Tras la reconquista por parte de los cristianos se produce un periodo
oscuro en la historia de nuestro pueblo ya que esta zona se queda
prácticamente despoblada por el miedo de los lugareños
a los ataques procedentes del mar. En varias ocasiones se procura
la repoblación del municipio pero todas ellas con poco o
nulo éxito.
Tan solo entrado el siglo XVIII empieza a recuperar la zona una
cierta normalidad en cuanto al asentamiento de la población
lo cual se debe en parte a la creación de varias fábricas
de papel (cuatro fábricas de papel blanco y dos de papel
de estraza) y una estabilización social. El auge de esta
industria dura unos veinte años y tiene continuidad, en
los albores del siglo XIX con un asentamiento de las labores agrícolas,
sobre todo de la vid, que llega a ser un monocultivo en toda la
zona. A principios del s. XX la plaga de "filoxera"
produce una pérdida de todos los cultivos y un declive
económico de importancia.
En estos años se producen sistemáticas destrucciones
de lo que antaño fueron las fortificaciones y el castillo
de Benalmádena que ocupaba el actual recinto del Muro de
Benalmádena Pueblo) de forma que no ha llegado prácticamente
ningún vestigio físico de la época hasta
nuestros días.