más antiguos de asentamientos humanos en el término
de Cañete se remontan al Neolítico.
Los íberos establecieron su base en un cerro cercano al
término municipal que denominaron Sabora. Posteriormente,
con los romanos, se traslada el núcleo urbano al llano.
El emperador Vespasiano otorgó a los pobladores el título
de municipio y en su honor se levantaron estatuas y troquelaron
monedas en Roma. Los pobladores agradecidos denominarían
el término Flavia Sábora, que cambiaría con
los árabes a Qanit.
Durante el siglo XIV Cañete estuvo en manos árabes
y cristianas en varias ocasiones, hasta la conquista definitiva
por parte de los cristianos en 1407, que fue incorporada a la
Corona de Castilla. Tanta escaramuza durante casi un siglo, tuvo
como consecuencia el destrozo casi por completo de la fortaleza,
que en la actualidad es objeto de un amplio y minucioso programa
de restauración.
Se sabe que expediciones comerciales fenicias llegaron a esta
localidad conviviendo con los aborígenes. Los fenicios
dieron a la villa el nombre de Sabora, variante del vocablo ebura,
cereal. El emperador Vespasiano le otorgó el titulo de
municipio debido al desarrollo agrícola de la villa, municipio
Saborense, que posteriormente adquirió rango y prerrogativas
de colonia. Su localización en lo alto del cerro resultaba
incómoda por los vientos y por la distancia a los campos
de labor, por lo que, a propuesta del procurador, se acordó
trasladar la ciudad a otros terrenos más aptos, nombrándose
dos embajadores para pedir autorización al emperador y
suplicando que edificación se les cediese los réditos
de la aduana imperial para sufragar los gastos. El César
aprobó las peticiones por medio de una carta que los saborenses
hicieron grabar en bronce. Como gratitud, la villa de Flavia Sabora
le erigió estatuas y le hizo acuñar monedas. El
traslado de la ciudad se hizo en el año 78 d, de J.C.,
siendo Vespasiano todavía emperador. Durante la dominación
visigoda, se fomentó la actividad comercial y agrícola
e, incluso Witiza le confirió el dictado de Real. Con la
invasión musulmana se cambia el nombre de Sabora por Cañete.
Alfoso XI conquistó la villa y su castillo en 1330, junto
a las plazas de Teba y Ardales, haciendo de ellas fortalezas fronterizas,
siendo Cañete ratificada en el título de la Real.
Los musulmanes, dispuestos a no perder uno de los graneros del
reino, la recuperaron volviendo a ser definitivamente ocupada
por los catellanos en 1407. Uno de los muchos aspectos que merecen
destacarse en Cañete la Real, es la magnifica conservación
de su archivo municipal donde se guardan legajos y documentos
desde 1530. La iglesia de San Sebastián, a caballo entre
el románico y el gótico sobresale entre las construcciones
de la villa. Fue rica en orfebrería tallas, cuadros y retablos.