Cañete la Real es un municipio fronterizo entre la Serranía de Ronda y la comarca de Antequera, y se eleva 742 metros sobre el nivel del mar. El principal río del municipio es el Guadalteba, que atraviesa Cañete para seguir su curso regando los municipios colindantes y abastecer al embalse del mismo nombre. El paisaje que ofrece Cañete la Real es de bastante belleza.


La Iglesia Parroquial de San Sebastián se levanta originariamente en el siglo XV y tras un terremoto tuvo que construirse de nuevo en el siglo XVIII. Época de la que data su portada barroca de gran interés arquitectónico. En el interior está dividida en tres naves cubiertas con bóvedas de medio cañón. En una de ellas se abre un camarín donde se guarda la imagen de la patrona la Virgen de Cañosantos.

 


 

HISTORIA:

El origen del nombre se remonta a la denominación árabe Hins Cannit o Qanit, que significa Castillo de Canit o, según el autor que se consulte, el término Cannit hace referencia a los caños que aún existen en los alrededores del casco urbano. El nombre actual deriva de ese término, al que se le sumó el calificativo de Real, tras una orden de Alfonso XI Los restos


más antiguos de asentamientos humanos en el término de Cañete se remontan al Neolítico.

Los íberos establecieron su base en un cerro cercano al término municipal que denominaron Sabora. Posteriormente, con los romanos, se traslada el núcleo urbano al llano. El emperador Vespasiano otorgó a los pobladores el título de municipio y en su honor se levantaron estatuas y troquelaron monedas en Roma. Los pobladores agradecidos denominarían el término Flavia Sábora, que cambiaría con los árabes a Qanit.

Durante el siglo XIV Cañete estuvo en manos árabes y cristianas en varias ocasiones, hasta la conquista definitiva por parte de los cristianos en 1407, que fue incorporada a la Corona de Castilla. Tanta escaramuza durante casi un siglo, tuvo como consecuencia el destrozo casi por completo de la fortaleza, que en la actualidad es objeto de un amplio y minucioso programa de restauración.

Se sabe que expediciones comerciales fenicias llegaron a esta localidad conviviendo con los aborígenes. Los fenicios dieron a la villa el nombre de Sabora, variante del vocablo ebura, cereal. El emperador Vespasiano le otorgó el titulo de municipio debido al desarrollo agrícola de la villa, municipio Saborense, que posteriormente adquirió rango y prerrogativas de colonia. Su localización en lo alto del cerro resultaba incómoda por los vientos y por la distancia a los campos de labor, por lo que, a propuesta del procurador, se acordó trasladar la ciudad a otros terrenos más aptos, nombrándose dos embajadores para pedir autorización al emperador y suplicando que edificación se les cediese los réditos de la aduana imperial para sufragar los gastos. El César aprobó las peticiones por medio de una carta que los saborenses hicieron grabar en bronce. Como gratitud, la villa de Flavia Sabora le erigió estatuas y le hizo acuñar monedas. El traslado de la ciudad se hizo en el año 78 d, de J.C., siendo Vespasiano todavía emperador. Durante la dominación visigoda, se fomentó la actividad comercial y agrícola e, incluso Witiza le confirió el dictado de Real. Con la invasión musulmana se cambia el nombre de Sabora por Cañete. Alfoso XI conquistó la villa y su castillo en 1330, junto a las plazas de Teba y Ardales, haciendo de ellas fortalezas fronterizas, siendo Cañete ratificada en el título de la Real. Los musulmanes, dispuestos a no perder uno de los graneros del reino, la recuperaron volviendo a ser definitivamente ocupada por los catellanos en 1407. Uno de los muchos aspectos que merecen destacarse en Cañete la Real, es la magnifica conservación de su archivo municipal donde se guardan legajos y documentos desde 1530. La iglesia de San Sebastián, a caballo entre el románico y el gótico sobresale entre las construcciones de la villa. Fue rica en orfebrería tallas, cuadros y retablos.