Cartajima está situado en el Alto Genal a 846m de altitud sobre el nivel del mar. Su término municipal tiene una extensión de 21,47 km2 y una población de 341 habitantes.

El paisaje se muestra como una transición entre los roquedales calizos de la meseta central, al norte, y las verdes laderas del Valle del Genal cubiertas de castaños, olivos y alcornoques, al sur.


El entorno natural de Cartajima es de gran belleza, destacando las formaciones calizas denominadas los Riscos de Cartajima y la zona ribereña al río Genal que con su frondosidad invita al baño al visitante. Los bosques de castaños, en otoño, inundan el valle de ocres y amarillos en un espectáculo natural de excepción.

 


 

HISTORIA:

El origen del pueblo es difícil de precisar aunque recientemente se han descubierto numerosos restos fenicios y romanos. En 1.814, Cartajima recibió el título de Villa, conociendo una época de gran prosperidad gracias al cultivo de la vid y a los yacimientos de hierro.


El producto sobre el que se sustenta la economía del municipio es la castaña aunque es de destacar también la cosecha de aceitunas y el mosto.

Cartajima celebra sus fiestas patronales en honor de la Virgen del Rosario a mediados de agosto. En Semana Santa hay interesantes procesiones especialmente el sábado y el domingo de resurrección cuando tiene lugar la tradición de las Cortesías, que consiste en un escenificación del reencuentro de la Virgen María con el Niño Jesus.

os primeros datos históricos de Cartajima son de la época de Fernando VII concretamente de 1814, fecha en que éste le concedió el título de Villa. Su economía fue en decaimiento desde que la filoxera dañó sus viñedos a finales del siglo pasado. Hasta que comenzó su declive, se la llamaba Cádiz el Chico, debido a que tenía un importante número de habitantes, el doble del actual, dedicados al cultivo de los campos y a la preparación del hierro, extraído de las minas que hay en los alrededores, en una fábrica que allí existía. Este hierro servía para la producción de cañones, balas y demás materiales bélicos, que posteriormente eran enviados a la fábrica que existía en Jimena. El mayor orgullo de la localidad es el Risco, sierra calcárea integrada en la Serranía de Ronda, constituyendo un torcal de parecidas características al de Antequera, y adoptando las piedras infinidad de extrañas y caprichosas formas.