GASTRONOMIA: Conejo a la montañesa, gachas con leche de cabra, gazpacho casareño, guisado de patatas con cabrito, moruna de sardinas, quesos de "Sierra Crestellina", sopas de maimones, tortas fritas, chicharrones, chorizo, lomo de manteca, morcilla de cerdo, morcilla de chivo y pan moreno o mollete casareño. Pescaito frito y bizcochos casareños.
ARTESANIA: Artículos de esparto, bordados, cerámica, joyería, talla de madera y vidrio.
FIESTAS: Romería Virgen del Rosario, última semana de mayo. Mercado Medieval, mediados de julio. Feria de la Barriada Secadero (dura 4 días), tercera semana de julio. Feria de Agosto (4 días), primera quincena de agosto. Ntra. Sra. Virgen del Rosario del Campo, primera semana de septiembre. Feria del Santo Cristo (4 días), septiembre.
RUTAS: El entorno natural de Casares le permitirá la práctica del parapente, la escalada, el senderismo, etc.
* PARAJE NATURAL LOS REALES DE SIERRA BERMEJA: cadena montañosa que alcanza su máxima altitud en el vértice de los Reales. Las corrientes de agua de carácter torrencial son abundantes en toda la sierra. Lo más llamativo es la presencia de bosques de pinsapo.
* PARAJE NATURAL DE SIERRA CRESTELLINA: el turismo de montaña es la actividad más frecuente en la zona, declarado Paraje Natural Protegido desde 1.989. El arroyo Alborán discurre a lo largo de su límite oriental.
* CIUDAD ROMANA DE LACIPO: situada a 4 Km. del pueblo, en el Cortijo de Alechipe (finca privada), todavía conserva murallas, en su mayoría destruidas. El contorno de la ciudad está perfectamente delimitado, siendo la segunda ciudad fenicia que mejor se conserva en España. Dentro de la población se eleva un ara a la juventud y otro a la fortuna Augusta. En la parte norte se observan dos pequeños torreones de unos 8 m. de diámetro. Presenta 4 puestos de vigilancia en la cara norte, dos a los lados y dos en la parte sur. Lacipo gozó de gran importancia durante el período romano como ciudad, por su estratégico enclave en la península y proximidad al continente africano. Con el tiempo los visigodos utilizaron el entorno como lugar de enterramiento, habiéndose encontrado en la actualidad restos del mismo. Este poblado ibero-fenicio fue levantado cuatro o cinco siglos antes de la Era Cristiana.
Otros lugares de notable interés arqueológico y ecológico son el abrigo de los Paredones, las cuevas de Ballesteros, las de la Hedionda (necrópolis del neolítico), de Crestellina y la del Gran Duque, las Simas de los Huesos y de Pito Díaz, y ya en el litoral que corresponde a este municipio, la Torre de la Sal, que data del siglo XVI. |