año 1487, y la dieron con título de marquesado
a D. Diego Fernández de Córdoba, señor de
Espejo y Lucena, alcaide de los Donceles. Los focenses arribaron
a las playas del litoral malagueño en el siglo VII a. de
C.
Algunos investigadores especulan sobre posibles asentamientos
iberos y romanos, teoría que parece avalar el hallazgo
de monedas de esa época. Sí parece estar claro que
cuando los árabes llegaron a nuestras costas ya existía
en Comares la fortaleza, construida en función de su valor
estratégico. Debió, pues, ser asentamiento musulmán
desde el siglo VIII. La Torre de Comares de la Alhambra se llama
así, porque trabajaron en ella alarifes moros naturales
de Comares.
Se sabe también que fue uno de los baluartes defensivos
de Omar ben Hafsun, en su lucha contra los omeyas cordobeses,
por considerarlo como uno de los puntos estratégicos de
la Rayya (Archidona), entonces capital de la taha de Málaga.
Al ser vencido Omar ben Hafsun por Abd al Rahman III, éste
se apresuró a ocupar los castillos de Comares y Santo Pitar.
El día 29 de abril de 1487 Comares se rendía a
las tropas cristianas, siendo nombrado alcalde Pedro de Cuéllar,
que sucedió al último alcaide moro, llamado Mahomad
el Jabis. Las crónicas relatan que en el castillo de Comares
cabían unas 15.000 almas, y que fue conocido como una fortaleza
cuadrada, sostén y residencia de la familia Axquilula,
quienes unidos a sus familiares de Málaga y Guadix tuvieron
en jaque durante mucho tiempo al poderío de los nazaritas.
Los vecinos de Comares recibieron determinados privilegios que
propició la convivencia pacífica con los nuevos
pobladores cristianos, rota al sentirse los primeros cada vez
más oprimidos y despojados de sus pertenencias, haciendo
intervenir al entonces alcaide de Comares, Francisco de Coalla.
Por real cédula de 20 de diciembre de 1512, la reina doña
Juana autorizó a don Diego Fernández de Córdoba,
alcaide de los Donceles, el trueque de la villa y fortaleza de
Sedella por la de Comares, naciendo así el marquesado del
mismo nombre.
Durante la invasión napoleónica, Comares, como
otros pueblos de la Axarquía, luchó tenazmente contra
los franceses, quienes pese a intentarlo volvieron a Málaga
sin haber podido apoderarse de rehenes. Comares y sus cercanías
fueron escenario de las hazañas del valiente capitan antequerano
Vicente Moreno Romero y su guerrilla, que trajo en jaque, como
el cura de Riogordo, a las tropas galas.