Pueblo serrano y trazado mozárabe cuya riqueza no está tanto en sus escasas muestras arquitectónicas sino en sus vestigios arqueológicos, entre los que destacan el castillo medieval del cerro del Castillón, un núcleo de población prehistórico y los hornos de origen romano antes citados.

La iglesia de San Antonio Abad es una sencilla construcción de principios del siglo


XX, de una sola nave y espadaña. Otros lugares de interés son la cueva del Moro (espeleología) y la fuente del Nacimiento.

La producción artesana apenas si tiene relevancia. La gastronomía se basa en los productos del cerdo, con platos tan propios como el cocido y el menudo. Los dulces caseros tienen aquí su singularidad.

 


 

HISTORIA:

La situación estratégica de este municipio, en uno de los pasos más cómodos entre las tierras de la comarca de Ronda y la de Antequera, hace suponer que tanto la presencia del hombre como el paso de personas y mercancías ha sido importante desde muy antiguo. En él se han descubierto varios restos ya de la época prehistórica en lugares como las laderas occidental y norte del


Cerro del Castillón, en las proximidades de la Fuente del Zorro y en el borde nororiental del Cerro de las Palomas. Este último es el más importante de los cuatro.

No obstante la importancia arqueológica del municipio está ligada a la época romana. Allí existe uno de los yacimientos más importantes de toda la zona: Las Casas de las Viñas. Este yacimiento está situado junto al campo de fútbol y en él ha aparecido abundante material cerámico, teselas, estucos y monedas que apuntan a un hábitat de época imperial romana. También ha aparecido una villa romana de producción aceitera y varios enterramientos, pero lo que sin duda le da un especial interés a este yacimiento es el complejo de alfarería romana, casi único en Andalucía del que se conservan dos hornos completos y parte de un tercero.

Como es de suponer, durante la dominación árabe la zona tuvo que seguir manteniendo una notable actividad, pero apenas si existen datos documentados de la misma. Sabemos que en 1330 el rey Alfonso XI tomó la población, pero no pudo mantenerla en su poder mucho tiempo. La conquista definitiva tuvo lugar a principios del siglo XV.

Del tiempo de la dominación árabe hay escasa documentación, si bien cabe suponer que la villa debió tener en esa época una actividad similar a la de otras zonas colindantes de las que sí existen datos concretos. Sí se sabe que el pueblo fue conquistado por Alfonso XI de Castilla en 1330, durante la segunda campaña que realizó contra los musulmanes, la misma en la que cayeron Teba, Ardales, Cañete, Priego y Ortejícar.

El archivo parroquial conserva documentos a partir del siglo XVIII, y los primeros del archivo municipal corresponden a 1867, cuando los terrenos en los que ahora se ubica el pueblo pertenecían a la marquesa de Cuevas del Becerro y Benamejí.