El término municipal de Cuevas de San Marcos está situado en la comarca de Antequera, en el borde norte de la provincia de Málaga. Su núcleo urbano está situado sobre una pequeña loma que desciende hasta el valle de río Genil, lugar en donde se encuentra el límite entre las provincias de Málaga y Córdoba.

Sus tierras se extienden desde el cauce de


este río hasta la Sierra de Malnombre (828 m.), y en su mayor parte se corresponde con el valle del arroyo de los Puercos, que atraviesa el municipio del sur a norte entre la sierra ya mencionada y el Camorro de Cuevas Altas (907 m.).

Los afloramientos rocosos de estas sierras y el monte bajo que los rodean contrastan con los campos de olivar que cubren los terrenos más suaves del valle.

 

Entre la zona donde se encuentra la población y el Camorro de Cuevas Altas, se encuentran los parajes más atractivos del municipio. Destaca en primer lugar el entorno de la presa de Iznajar, en un estrechamiento del terreno, desde que el que se pueden obtener bellas panorámicas de dicho embalse.

Otro paraje a destacar es la ladera norte del Camorro de Cuevas Altas. Allí los pinares y restos de antiguos encinares, situados al pie de los escarpes de la sierra, abrazan campos de olivos y almendros así como alguna que otra huerta configurando un recinto de gran calidad.


 

HISTORIA:

El primer poblamiento de estas tierras tuvo lugar ya en la prehistoria, como lo demuestran los interesantes hallazgos de restos humanos y líticos encontrados en diversas cuevas de la sierra ya mencionada, el Camorro de Cuevas Altas. De todas estas cuevas se destaca, por la importancia y abundancia de lo allí encontrado, la de Belda. En las tierras que hoy configuran el municipio estuvo la ciudad


del mismo nombre, que llegó a alcanzar notable importancia no solo en la época romana a la que pertenece su fundación, sino también durante el período de dominio musulmán.

Los vestigios encontrados en el Camorro (o Chamorrro) dan fe del turbulento pasado del pueblo. Abandonado durante las luchas de la reconquista, Juan ll cedió sus tierras a la villa de Antequera, de la que pasó a depender hasta 1806.

Desde la invasión musulmana en el año 711 hasta el siglo X, al menos, esta zona fue escenario de hechos turbulentos, entre los que cabe destacar la rebelión de Omar Ben Hafsun contra el califato Omeya. Este contradictorio personaje, aunque tuvo su cuartel general en Bobastro, levantó fortalezas defensivas en distintos lugares de la provincia de Málaga, uno de ellas en Belda, en el Cerro del Camorro.

La documentación histórica de los años posteriores escasea hasta tal punto que no es posible saber con certeza qué ocurrió en este entorno hasta la llegada de las tropas cristianas. El alcaide de Antequera, Pedro de Narváez, dispuso una expedición de 350 hombres para conquistar Belda, y lo consiguió (1424), pero al no contar con tropas suficientes como establecer una guarnización, mandó destruir las casas y la fortaleza, que erigió Omar Ben Hafsun. Juan II hizo donación de la Dehesa de Belda a la ciudad de Antequera. La dehesa estaba dividida en cuatro cortijos; dos de ellos fueron el origen de Cuevas Altas y de los otros surgió Cuevas Bajas.