Baurgs y, finalmente, para otros es de origen árabe y
vendría del término borch, que equivale a torre.
En cualquier caso fue desde muy antiguo un lugar muy codiciado.
En tiempos de Trajano tuvo privilegio imperial por ser paso obligado
de las legiones romanas en el trayecto de Acinipo a Málaga,
como lo confirman los restos de la calzada hallados en el puerto
del Empedrado.
Durante la rebelión de Omar Ben Hafsun (siglo XI) la fortaleza
de El Burgo fue un bastión decisivo en la defensa de la
zona frente a las tropas del Califato de Córdoba. Tras
la derrota de los sublevados pasó a depender de Málaga.
En 1485, siguiendo el ejemplo de los restantes pueblos de la serranía,
se entregó a los Reyes Católicos.
En tiempos de Felipe II y dada la bravura de los guerreros de
esta villa, El Burgo tuvo el privilegio de no pagar los impuestos
que correspondían a sus tierras.
En la parte más alta del pueblo, dentro de lo que fue
probablemente el recinto de la fortaleza y de cuyas murallas quedan
apenas unos pocos restos, se alza la iglesia parroquial de la
Encarnación, construida a principios del siglo XVI (1505)
y reformada en varias ocasiones. De estilo mudéjar, consta
de tres naves; en el exterior, de dos cuerpos cuadrangulares y
con arcos de medio punto alargados y la torre con tejadillo a
cuatro vertientes. Esta iglesia tiene dos portadas, la más
antigua de estilo gótico-mudéjar, y barroca la que
se abre al lado del Evangelio, construida a finales del XVIII.
Fuera del casco urbano se encuentra el convento carmelita de
la Virgen de las Nieves, cuya iglesia fue construida a mitad del
siglo XVI y posteriormente reconstruida a comienzos del siglo
XVIII. Es de una sola nave y desde el siglo pasado está
ocupada por un molino de aceite y prácticamente en ruinas,
estado en que ha ido cayendo desde que los carmelitas la abandonaran
con la desamortización de los bienes de las comunidades
religiosas hace ya 160 años.
Otros lugares de interés histórico y paisajístico
son el salto de agua del Dique y el Molino de la Fuensanta (S.
XVIII).