necrópolis de Cerrillo de las Sombras, correspondiente
a la época fenicia (siglos VII-VI a.C.).
Los romanos ocuparon este territorio en el 206 a.C. mediante
pactos con la población autóctona, y Frigiliana
quedó incluida en el Conventus de Gades. Y de los romanos
procede el nombre de la villa, que deriva de Frexinius (un personaje
del que nada se sabe) y el sufijo ana, que indica procedencia,
es decir, lugar o villa de Frexinius.
Desde la llegada de los árabes a la península en
el año 711 hasta finales del siglo IX, cuando se construye
la fortaleza, poco se sabe del devenir histórico de Frigiliana
salvo que estuvo bajo el liderazgo de Omar Ben Hafsun, y que durante
los siglos XIII-XV formó parte del reino nazarí.
La villa se rindió a las tropas cristianas en 1485 sin
derramamiento de sangre.
Pero poco a poco, los moriscos fueron desposeídos de los
escasos derechos que tenían (cultivaban los peores terrenos,
se les prohibió hablar y escribir su lengua y vestir sus
atuendos habituales), hasta que estalló la rebelión
morisca en las Alpujarras, duramente reprimida por los cristianos.
Los moriscos de la Axarquía y de los Montes de Málaga,
a la espera de la ayuda prometida por Aben Humeya desde las Alpujarras
y también del norte de Africa, se refugiaron en El Fuerte
de Frigiliana, donde se reunieron unos 7.000 de ellos.
El 28 de mayo de 1569, el corregidor de Vélez inicia un
primer asalto con el nefasto balance de 20 muertos y 150 heridos
entre las tropas cristianas. En esas fechas navegaban por el Mediterráneo
25 galeras de los tercios de Italia, a las que el corregidor de
Vélez pidió ayuda para aplastar a los sublevados
de Frigiliana. En esta ocasión fueron 6.000 hombres los
que se enfrentaron a los moriscos, quienes a pesar de su resistencia,
fueron vencidos el 11 de junio de 1569. Hubo 2.000 muertos y 3.000
cautivos entre los vencidos (huyeron otros 2.000), y 400 muertos
y 800 heridos entre los vencedores.
La batalla del Peñón de Frigiliana ha sido reproducida
a modo de romance de ciego en unos paneles de cerámica
vidriada creadas por Amparo Ruiz de Luna que pueden verse actualmente
en varios lugares el pueblo.
Desde esa fecha hasta el siglo XIX, las desgracias se concatenan
sobre Frigiliana, y cuando no es la peste la que diezma la población
es una tempestad la que acaba con los cultivos, o un terremoto,
o la filoxera que ataca las vides o un brote de fiebre amarilla
el que causa estragos. No será hasta la llegada del turismo
cuando Frigiliana, como el resto de la Costa del Sol, entre en
una época de prosperidad y asentamiento económico
y social.