Antes de adentrarse en el municipio de Genalguacil, el viajero ya se habrá percatado de que el paisaje que va descubriendo está dominado por grandes zonas boscosas, y que el verde se intensifica y la vegetación se hace más densa conforme se aproxima al entorno de este pueblo, donde la tupida frondosidad de la vegetación es prácticamente una constante.

Estas tierras, al estar situadas entre el río


Genal y Sierra Bermeja, ofrecen una compleja y variada orografía que, a la vez, enriquece notablemente un paisaje en el que abundan pinos, castaños, alcornoques y quejigos, aunque la especie botánica más apreciada de esta zona es sin duda el pinsapo. Fue en el pinsapar de Los Reales de Sierra Bermeja donde el científico suizo Edmond Boissier descubrió este árbol para la ciencia botánica en 1837.

 


Además de los bosques, la abundancia de agua que hay en este terreno propicia la existencia de numerosos huertos, y allá donde el río Genal se ensancha y discurre manso, surgen plantaciones de hortalizas y naranjas. Pero fuera de estos lugares domesticados por el hombre, la mayor parte del municipio puede ser considerada como uno de los territorios mejor conservados, en el plano ecológico, de toda la provincia de Málaga.

Pueblo serrano que se alza sobre una loma, y da origen a calles en pendiente y de trazado sinuoso, de casas blancas de una sola planta que denotan su pasado árabe. El único monumento es la iglesia parroquial, bajo la advocación de San Pedro de Verona y construido en el siglo XVII con tres naves separadas con arcos de medio punto, sustentados por columnas y cubiertas de armadura de madera. La portada está abierta del lado del Evangelio y en el exterior destaca su torre de planta octogonal.

Fuera del casco urbano, cualquiera de los parajes que lo rodean tiene interés ecológico, paisajístico e incluso geológico, como ocurre con las minas antiguas, los reales de Sierra Bermeja y el Valle del Genal.

La actividad artesanal es prácticamente nula, al viajero sólo le queda la oportunidad de comprar el vino de propia crianza y elaboración.

La chacinas derivadas del cerdo y de elaboración casera ocupan un lugar preeminente en la cocina de Genalguacil, como también el resto de los platos de la Serranía de Ronda. No obstante, tiene como propios el gazpacho caliente, las migas en invierno y las sopas de tomate para el verano. El mosto del terreno hay que mencionarlo nuevamente.


 

HISTORIA:

El hallazgo de unos molinillos de mano con los que se trituraban los metales preciosos prueba que fenicios y griegos –las piezas corresponden a esas culturas- se asentaron durante un tiempo en Genalguacil con el objeto de explotar las minas de oro y plata de la zona llamada Reales Chicos. Aparte de este dato, poco se sabe de la historia de este pueblo hasta la llegada del islam. El origen del nombre de la villa deriva del sonido árabe Genna-Alwacir, que quiere decir ‘jardines del visir’ o ministro, lo cual hace pensar que algún alto cargo musulmán estableció en este pueblo su residencia.

Tras la conquista por parte de los Reyes Católicos, la población musulmana continuó viviendo en Genalguacil, pero sólo hasta mediados del siglo XVI. Como otros tantos pueblos, éste también se unió a la rebelión morisca y acabó por ser expulsado.


Don Diego Hurtado de Mendoza, cronista de las guerras de Granada, narra la expulsión de los últimos moriscos, destacando que durante el levantamiento murió el noble don Alonso de Aguilar a manos del jefe morisco el Geri de Benestepar. Después de la expulsión se repobló con cristianos venidos de otras zonas, y en los censos eclesiásticos de 1586 el núcleo de Genalguacil aparece como solariego del Duque de Arcos.

Se sabe que esta población obtuvo cédula de villazgo, pero sin precisar el monarca y la época en la cual fue concedida.