El municipio de Guaro, entre los de Coín y Tolox y junto al río Grande, uno de los afluentes del Guadalhorce, es una de las puertas de entrada al Parque Natural de la Sierra de las Nieves, declarado por la UNESCO Reserva de la Biosfera. Esta ventajosa situación geográfica da una idea de la belleza del enclave, a un paso de la Costa del Sol pero a la vez preservado del bullicio del litoral, tanto más cuanto que la circulación rodada está restringida en muchas de las calles del pueblo, de modo que se ha llegado a un

equilibrio entre las necesidades de la vida contemporánea y la tradición de una villa eminentemente agrícola y, por ende, de vida sosegada.

Estas tierras se extienden suavemente entre lomas cuya altitud oscila entre los 200 y los 500 metros, ocupadas en su mayor parte por olivos, almendros, monte bajo y algún que otro grupo que alcornoques allá donde el terreno no permite el cultivo.

 


El paisaje desprende un inconfundible sabor agrícola, en armonía, sin embargo, con la implantación de nuevas estructuras culturales y de ocio.

En la falda de un cerro, el casco urbano serpentea cuesta arriba escalonando casas de una o dos alturas, blancas como el resto de los pueblos que se agrupan en esa especie de colección que forman casi todos los que se encuentran en las laderas de las sierras que envuelven el valle del Guadalhorce. Y en lo más alto, coronando el pueblo, se encuentra la iglesia parroquial de San Miguel, del siglo XVI, muy reformada a principios del XVII, y vuelta a reformar tras su destrucción en 1936. Presenta planta de cruz latina y una portada en cuyo entablamento sobresale un balcón.

En las inmediaciones del pueblo existen yacimientos arqueológicos como el del Cerro del Polvillar y Guaro el Viejo (poblados de la época medieval).

Trabajos artesanales en hierro (forja y fragua), y la posibilidad de comprar alguna repostería local basada en la almendra, además de productos derivados del cerdo(embutidos).

Las creaciones de la cocina popular que se pueden tomar todo el año son el chivo al tomillo, la sopa de tomate, la charcutería casera, la sopa hervida y con espárragos y la paella de arroz. En cuanto a la repostería, lo más popular son las tortas de almendra, especie de galleta redonda hecha a base de almendras, harina y huevo.


 

HISTORIA:

Los vestigios hallados en la zona de Ardite señalan que los primeros asentamientos en estas tierras tuvieron lugar en tiempos prehistóricos, y también hay testimonios de la huella romana en el Cerro del Polvillar, aunque la fundación del pueblo la llevaron a cabo los árabes en una fecha que no ha podido ser determinada con exactitud.


Los musulmanes se establecieron primeramente en Guaro Viejo, y poco después en el actual Guaro, que recibió el título de villa mediante privilegio de Felipe IV en 1614. Años más tarde (1648), este rey quiso pagar ciertos servicios prestados a la corona por Juan Chumacero Sotomayor Carrillo de la Vega, por lo cual la villa de Guaro pasó a ser condado, cuyo primer título de conde recayó en el citado personaje.

Coín fue tomado por las tropas cristianas en 1485, e inmediatamente después se entregó Guaro. Todo apunta a que la convivencia entre mudéjares y cristianos fue pacífica durante un largo período, y hay constancia de que incluso para asuntos de justicia se acudió al consejo de un destacado personaje mudéjar para que dictaminara veredicto.