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Entre el río Manilva y el límite con la provincia
de Cádiz, las tierras de este municipio acogen cinco núcleos
urbanos, surgidos en distintas épocas, entre los que se
reparte la población: la propia localidad de Manilva, Sabinillas,
El Castillo, Hondacavada y el Puerto de la Duquesa, amén
de diversas urbanizaciones en constante y ordenado crecimiento.
El terreno, alejado ya de lo agreste del interior
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de la provincia, anuncia las características orográficas
del cercano Campo de Gibraltar, y así, presenta una sucesión
de lomas de escasa altura surcadas por arroyos de curso corto
que desembocan directamente en el mar (Alcorrín, Martagina,
Indiano, Estanquillo…), y sobre una de esas lomas, concretamente
la de los Mártires, se sitúa el pueblo, a menos
de tres kilómetros de la costa.
Se sabe que al menos desde el siglo XVI
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| estas tierras estuvieron cubiertas de viñas,
y así continúan, aunque no constituyen un monocultivo,
pues también hay zonas de cereales, hortalizas, frutales
y pastos, estos últimos más abundantes cuanto más
cerca de las inmediaciones del río Guadiaro, junto a la provincia
gaditana. |
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HISTORIA:
La situación geográfica de Manilva, muy cerca del
Estrecho de Gibraltar, ha propiciado que prácticamente
todas las culturas que han pasado por la Península Ibérica
lo hayan hecho también por estas tierras, y no hay duda
de que desde el Neolítico (en la sierra de Utrera hay vestigios
en unas cuevas del final de este período, así como
también en el
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yacimiento del Cerro del Castillo se han hallando restos de la
Edad del Bronce), de una manera u otra, en esta zona ha habido
asentamientos humanos interrumpidamente hasta nuestros días.
Pero fueron los romanos los que, también aquí,
dejaron de manera más palpable huellas de su cultura, como
es el caso de la villa romana de Sabinillas, los restos de lo
que parece ser que fue un torreón, en el cerro del Hacho,
y algunas cerámicas en Haza del Casareño. Los yacimientos
correspondientes a la dominación musulmana se encuentran
en el interior, más bien retirados del litoral.
A partir del siglo XVI, la historia de Manilva corre en paralelo
a la de Casares, Condado al que pertenecía entonces. En
esta centuria, la inseguridad de esta zona mediterránea
era una amenaza para muchas poblaciones, lo que motivó
que Málaga, Gibraltar y Ronda solicitaran a Carlos V que
instara al Duque de Arcos a brindar más protección
y a la instalación de una población en el litoral.
En 1528 Carlos V ordena construir una torre en el Salto de la
Mora, y poco después se instala en la loma de los Mártires
medio centenar de vecinos de Casares, que serían los primeros
pobladores de la primitiva Manilva, que seguirá dependiendo
de Casares hasta 1796, fecha en que logra su independencia.
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