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A pesar de que el término
municipal de Moclinejo no presenta grandes elevaciones (sus puntos
más altos son el Cerro de Córdoba, al norte, de 708
metros, y el Cerro de Piedrasblancas, sobre una de cuyas estribaciones
se extiende el pueblo, de 673 metros), el relieve de sus tierras
es especialmente escarpado y con pronunciados barrancos como resultado
de su proximidad a los Montes de Málaga. |
Los arroyos que cruzan
el municipio (Valdés y Granadilla) son de curso corto y sólo
llevan agua cuando llueve con cierta abundancia, lo que contribuye
a que la vegetación sea escasa y las especies arbóreas
se reduzcan al olivo y el almendro, que, junto con la vid, constituyen
la base económica de los moclinejenses. Lo escarpado del
terreno dificulta la introducción de maquinaria para trabajar
la tierra, salvo en la cuenca del arroyo Valdés, donde sí
existen productivas huertas y zonas dedicadas a frutales. |
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El edificio más notable es el de la iglesia,
en el que destaca su torrecampanario, además de sus arcadas
y techumbre mixtiárabes. En las cercanías del pueblo
se encuentra la anteriormente mencionada Hoya de los Muertos y la
Cuesta de la Matanza. Ambos nombres recuerdan la citada masacre
de soldados cristianos.
La artesanía típica es la de trabajos
de pleita. Además, hay dos fábricas o almazaras donde
se puede comprar el preciado aceite de producción casi artesanal.
Las pasas y el vino moscatel también pueden adquirirse.
La cocina más tradicional son las migas,
el bacalao cocido y varias clases de sopas: la de maimones y el
gazpachuelo. En verano no pueden faltar ni el gazpacho ni mucho
menos el ajoblanco. En cuanto a las creaciones reposteras, Moclinejo
presenta como propias los borrachuelos y los hornazos. Los vinos
del terreno son excelentes. |
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HISTORIA:
Sin vestigios ni documentación sobre asentamientos en
este lugar antes de la llegada de los árabes, se da por
seguro que la fundación de esta villa es de origen musulmán,
así lo atestiguan claramente tanto el lugar elegido para
ubicar el pueblo como el trazado de las calles de su parte antigua.
No está tan claro, sin embargo, el origen del nombre de
la localidad.
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En las crónicas de los siglos XV y XVI aparece indistintamente
como Moclinetum, Molinete, Moclinete, Mohinete o Molinillo.
Un relevante hecho histórico se desarrolló en estas
tierras unos años antes de la conquista de Málaga.
Un ejército cristiano de 2.700 hombres a caballo y otros
1.000 a pie a las órdenes de Alonso Aguilar llegaron en
marzo de 1483 a Moclinejo, e inmediatamente sus habitantes cogieron
sus pertenencias y corrieron a cobijarse en el castillo. Al no
encontrar en el pueblo y los cortijos cercanos botín alguno
que llevarse, el enfurecido ejército cristiano incendió
el caserío.
Como respuesta, los musulmanes salieron del castillo y, desde
la zona más alta, lanzaron grandes cantidades de rocas
y flechas y acabaron por causar numerosas bajas al ejército
cristiano. En recuerdo de aquella estrepitosa derrota, hay un
barranco que aún se denomina ‘Hoya de los muertos’.
El devenir histórico de Moclinejo no aporta en épocas
posteriores ningún dato sobresaliente. Como los demás
pueblos, fue conquistado por los cristianos, sufrió la
expulsión de los moriscos en el siglo XVI y lentamente
fue asentando su economía en la vid y el vino, hasta que
la aparición de la filoxera en 1875 (los primeros brotes
se detectaron en esta localidad), que destruyó más
de 200.000 cepas el primer año, dio al traste con el principal
producto del pueblo.
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