Las tierras de Monda se extienden entre un conjunto de sierras que no sólo le aportan diversidad al paisaje que configuran, sino también un cierto aire como de territorio único e inconfundible, por más que no se diferencie radicalmente de otros lugares del valle del Guadalhorce; pero algo sutil hay en este municipio que lo distingue de aquellos con los que limita.

Sea lo que fuere, parajes como los de Moratán y Giamón, al pie de Sierra Canucha, con abigarrados bosques de encinas y alcornoques, son de los que se recuerdan incluso después de haber visto muchas otras bellezas naturales, no en vano esta zona ha sido incluida en el Parque Natural de la Sierra de las Nieves. Hacia el norte, la orografía se suaviza y aparecen grandes extensiones de olivos y cereal, y ya cerca del pueblo son las

 


huertas dispuestas en bancales las que se adueñan del entorno.

Se trata de un hermoso pueblo de la comarca del Guadalhorce, al punto que toda la zona ha sido declarada como paisaje pintoresco, en el que las calles empedradas y dispuestas en cuesta, a pesar de las nuevas edificaciones, conservan el tipismo con las puertas de las casas elevadas para salvarse de los torrentes cuando llueve.

El monumento más importante es la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, construida en el siglo XVI, aunque en el XVIII sufrió muchas reformas. El interior consta de tres naves y en la de la Epístola hay que fijarse en el artesonado que tiene y la exuberante decoración de su bóveda de gajos.

En el extrarradio se conserva un altar-calvario edificado en ladrillo en el siglo XVIII.

Cuenta con varias fuentes típicas: La Meá, La Jaula, La Esquina y la de la Villa. Alrededor de ésta última se ha tejido una leyenda: las hijas de un rey moro que habitaba en el desaparecido castillo de Mundat - en cuya falda se encuentra el manantial- bajaban a la fuente por un pasadizo secreto y allí mantenían entrevistas, que finalmente no eran tan secretas, con caballeros cristianos.


 

HISTORIA:

Durante un tiempo hubo cierto interés en dar por válido que fue aquí, en tierras de Monda, donde tuvo lugar la famosa batalla de Munda, en la que Julio César se enfrentó en el año 45 a.C. a Cneo y Pompeyo por conseguir el poder sobre Roma. En realidad, no hay documentación histórica que avale que tal batalla tuvo lugar en alguna zona de este municipio, aunque no deja de ser una bonita historia que contar a los visitantes, historia que también se apropia al menos otro pueblo de la provincia de Málaga. Parece ser que la similitud entre Munda y Monda fue la causa de la confusión histórica.

Se da como probado que fue Omar Ben Hafsun quien edificó el castillo de Al Mundat para defenderse de los ataques del califato cordobés, contra el que se había rebelado.


Este castillo se integraría en el sistema defensivo del valle del Guadalhorce, pero fue arrasado por el caudillo Sain Ibn Al-Mundir en el 308 de la hégira (hacia el 932 de la era cristiana) y reconstruido en el siglo XI.

Tras la conquista de Málaga por las tropas cristianas, Monda queda integrada en la jurisdicción de la actual capital de la provincia. Parece ser que la convivencia entre conquistados y conquistadores fue pacífica, hasta que, después de la rebelión morisca, los habitantes de Monda, como los del resto del antiguo reino de Granada, fueron expulsados y sustituidos por 80 familias de cristianos viejos, que se instalaron en una zona más llana.