El borde oriental de la provincia de Málaga enlaza con la de Granada a través del municipio de Nerja, que no sólo es el núcleo turístico más importante de la Costa del Sol Oriental, sino el que también presenta el paisaje costero más atractivo de todo el litoral malagueño, ya que las faldas de la Sierra de Almijara irrumpen en el mar de una manera bravía, inusual en esta zona mediterránea, y conforman una línea costera muy accidentada.

Este entorno litoral ha sido declarado Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo, que alberga una serie de pequeñas calas vírgenes de dificultoso acceso pero de recomendable visita.

Hacia el interior, el municipio nerjeño asciende por la Sierra de Almijara -que conforma un todo geográfico con la de Tejeda-, por un territorio de profundos barrancos, tajos y cresterías y surcado por numerosos cursos de

 


agua que aportan al paisaje una extraordinaria diversidad orográfica.

En las zonas más próximas al pueblo abundan las urbanizaciones, que conviven –probablemente no por mucho tiempo- con parcelas aterrazadas donde se cultiva toda clase de hortalizas y frutos subtropicales.

Entre las visitas obligadas en Nerja están las famosas Cuevas (una de las cuales no es accesible al público), bautizadas como Catedral de la Prehistoria, y el no menos conocido Balcón de Europa, espléndido mirador al Mediterráneo situado en el centro mismo del pueblo. Además de su grandiosidad, las Cuevas cuentan con 22 pinturas probablemente de la época auriñaciense y han sido declaradas Monumento Histórico-Artístico Nacional.

La ciudad cuenta con otras riquezas monumentales, como la iglesia parroquial de El Salvador, construida a finales del siglo XVII - época de su artesonado mudéjar y del coro- y ampliada en el siglo XIX. Es barroca, de tres naves, conservando la nave central su armadura de madera. La Ermita de las Angustias, también barroca, ofrece una sencilla espadaña sobresaliendo de la nave.

En Maro, pequeña localidad que dista tres kilómetros del casco urbano, se encuentra la iglesia de Nuestra Sra. de las Maravillas, construida a principios del siglo XVII y reformada posteriormente.

Si bien no existe un marcado carácter artesanal, merece la pena destacar los trabajos de piel y cuero. Así mismo existe un considerable número de establecimientos comerciales para ofrecer al visitante todo tipo de productos.

La comida local tiene su vertiente turística, con restaurantes de alto nivel, y la gastronomía propia en la que a veces se mezclan productos del campo con frutos del mar: pimentón con pescado y almejas, migas con caldo y almejas, cazuela de fideos con pescado, ajoblanco con uvas, ajocolorao, besugo de Burriana (una de las calas de la zona) a la plancha, ensalada imaroga, calabazas, etc. También puede encontrarse la tradicional torta sanjuanera, hecha con harina, aceite, azúcar, matalauva y huevos. Es de gran nivel la cocina ofrecida por el Parador Nacional.


 

HISTORIA:

Los primeros vestigios de asentamientos humanos en este municipio fueron hallados en la famosa Cueva de Nerja y pertenecen a la etapa Auriñaciense del Paleolítico Superior. Nada se sabe del paso de otras civilizaciones hasta la dominación romana, cuando al parecer se estableció un pequeño poblado (Detunda) en el actual Maro. Es necesario aclarar que Maro es otro núcleo poblacional de Nerja, donde se encuentran los acantilados y la propia Cueva de Nerja.

No obstante, el primer dato documentado de la historia de Nerja aparece en un escrito del poeta Ibn Said Al-Mugrabi, en la época de Abderramán III (siglo X), en que se refiere a esta localidad como una alquería del tamaño de una ciudad, donde se trabajada finamente la seda. La antigua Narixa se levantaba junto a una fortaleza cuyos restos aún pueden apreciarse en un lugar denominado Castillo Alto, junto a la antigua desviación hacia Frigiliana.


Tras la rendición de Vélez (1487), Nerja envió a sus representantes a esa localidad para rendir pleitesía a los reyes cristianos y evitar así un derramamiento de sangre. A los pocos días de esa visita, Pedro de Córdoba tomó posesión de la villa en nombre de los Reyes Católicos. Bajo el dominio cristiano el pueblo empieza a perder habitantes, y para evitar un abandono mayor, Juana la Loca manda repoblar Nerja con cristianos viejos procedentes de Vizcaya, Valencia, Galicia y de la propia Málaga.

A finales del siglo XVI se monta en Nerja en primer trapiche para la fabricación de azúcar, y a finales del XVIII funcionaba una fábrica de papel que se surtía del agua del río de la Miel. Esta fábrica mantuvo su actividad hasta principios del siglo XX. Durante la Guerra de la Independencia los ingleses derribaron la fortaleza que se levantaba donde hoy está el Balcón de Europa, y también destruyeron el puerto habilitado para el cabotaje.

El nombre de la villa proviene de la denominación árabe Narixa, Naricha o Narija, atendiendo al parecer a un nombre prerromano, y no está aún muy clara la traducción de “manantial abundante” que algunos aplican a esa palabra, aunque razones no faltan para hablar de abundancia en agua en este municipio.