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A pesar de ser un pueblo de interior
puesto que el municipio no tiene salida al mar, Ojén se integra
en la comarca de la Costa del Sol Occidental no ya por su proximidad
geográfica con Marbella y Mijas, con las que limita, sino
por gozar casi del mismo clima y de los servicios de la zona más
cosmopolita de Málaga, sólo que a una cierta distancia
(10 kilómetros), lo que contribuye a que del bullicio costasoleño
solamente le lleguen los ecos. |
El término
municipal de Ojén se sitúa entre Sierra Blanca y Sierra
Alpujata, al norte, y se extiende hacia el sur por los valles de
los ríos Real y Ojén, entre fuertes pendientes y torrenteras,
accidentes geográficos que configuran una orografía
muy contrastada y a veces espectacular. Y en medio de tan quebrado
entorno, la singularidad del caserío del pueblo, rodeado
de un sinfín de huertas que de manera escalonada llegan hasta
el fondo del valle. |
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| Lo más destacable en cuanto
a monumentos son los restos del castillo y la iglesia de estilo
morisco, con tun interesante artesonado en el techo. Lo más
interesante del pueblo es la arquitectura popular, de clara inspiración
andalusí, con calles estrechas y empinadas, repletas de vericuetos
y flores multicolores.
Por la noche se respira por cualquier esquina el
olor a jazmín y dama de noche. Las paredes se encuentran
encaladas con numerosas plantas y enredaderas como la buganvilla
recubriendo en verano las paredes de un rojo intenso o un amarillo
vivo, aislando las paredes del sol. Muchas casas se asientan sobre
escarpadas rocas, con formas caprichosas y repletas de cuevas.
Por la noche, resulta muy agradable dar un paseo
por sus recoletas y empinadas callejuelas o sentarse al fresco en
una de las terrazas de sus bares.
La gastronomía de Ojén se centra
en los productos naturales del campo como legumbres, verduras, caza,
quesos de cabra, leche y frutas, con los que se elaboran una gran
variedad de platos típicos de campo. Hay que destacar la
"Sopa hervida" y la "Sopa de caldo", en la que
se emplean trozos de pan duro, ajos, cebollas, pimientos, tomates
y todo tipo de productos de la tierra. Entre los platos más
típicos de legumbres se encuentran los chicharros con arroz
o fideos, el pipeao de habas, el bolo de hinojos, arroz con bacalao,
el exquisito gazpacho con uvas y almendras. En cuanto a los platos
de caza, los más usuales han sido siempre el conejo con tomate,
conejo con patatas y el puchero de perdiz. |
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HISTORIA:
A tenor de los restos hallados en la cueva de Pecho Redondo,
los primeros asentamientos humanos en esta zona datan del Neolítico,
y parece ser que durante el Bajo Imperio Romano hubo una población
estable dedicada a la explotación de la agricultura y la
ganadería. A partir de este dato –que no deja de
ser una lógica suposición-, la historia de este
lugar enmudece hasta la llegada de los árabes, época
en la que por primera vez la localidad es citada en la ‘Crónica
de las hazañas de los emires cordobeses’, cuando
Abderramán III decide acabar con la rebelión del
famoso muladí Omar Ben Hafsun, con quien se enfrentó
ante las murallas del castillo de Ojén.
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En el año 921, derrotado el caudillo
muladí, Abderramán conquista Ojén y convierte
su iglesia en mezquita, anticipándose así a la costumbre
cristiana de construir iglesias sobre las antiguas mezquitas. Durante
la dominación árabe el nombre de la localidad era
Hoxán, que suele traducirse como ‘lugar áspero’.
En 1485 la población musulmana claudica ante el avance de
los Reyes Católicos, quienes por entonces prohibieron la
presencia musulmana a menos de una legua de la costa –intentaban
evitar así la colaboración de los árabes con
los piratas turcos y berberiscos-, por lo que muchos habitantes
de Marbella se trasladaron a Ojén.
La convivencia entre musulmanes y cristianos se hace cada vez
más conflictiva y no tarda en estallar la rebelión
morisca en Istán en 1568, a la que un año después
se unen los moriscos de Ojén, los cuales huyen a las sierras
no sin antes incendiar la iglesia, casas, cultivos y matar a sus
vecinos cristianos. Felipe II encarga al duque de Medina Sidonia
acabar con la rebelión en la Serranía de Ronda,
y en 1570 Ojén es repoblado por cristianos viejos. En 1807
Carlos IV concede a Ojén la independencia de la jurisdicción
de Marbella.
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