Las tierras de este municipio se sitúan al sur de la Sierra del Oreganal, desde donde se abren al valle del Genal, y se adentran, por el este, en el Parque Natural de la Sierra de las Nieves, donde se ubica el pinsapar de Parauta. Es un territorio muy dispar en el que confluyen zonas rocosas y de escasa vegetación y otras con abundancia de cubierta vegetal (castaños, encinares, pinos, olivos), espacios a los que hay que añadir el correspondiente al terreno integrado en la

Sierra de las Nieves, de excepcional interés ecológico.

El pueblo tiene el encanto de su trazado morisco, con una buena parte se sus calles todavía empedradas. Cuenta con dos plazas y tres fuentes. Es interesante el arco de entrada a la calle Altillo y merece la pena contemplar la encina Valdecilla, situada al este del casco urbano, de más de 3 metros de diámetro y 20 metros de altura.

 


 

HISTORIA:

Según algunos historiadores, Parauta surgió de la unión de dos pueblos, el propio de Parauta y el de Benahazín, situado cerca de Cartajima, que por razones no aclaradas agregó sus tierras a Parauta y desapareció como tal núcleo urbano. Ante la escasez de documentación histórica sobre el origen del pueblo, todo son conjeturas, unas más fundadas –como la que defiende que el pueblo fue fundado por los árabes, ante lo que no caben muchas discusiones si se observa el trazado de las calles de la localidad-, y otras menos consistentes, como asegurar que en este pueblo fue donde nació el caudillo muladí Omar Ben Hafsun, que tantos quebraderos de cabeza le dio al califato cordobés en el siglo X, una teoría que cada vez se considera más endeble.

Por lo demás, cabe pensar que el acontecer histórico de Parauta debió seguir estrechamente ligado al de los pueblos más


próximos, pues no hay crónica alguna en la que se destaque algún hecho especial acaecido en esta localidad.