|
|
 |
|
El paisaje de Riogordo, al igual
que el de Colmenar, aglutina tres espacios muy diferentes: al norte
el territorio presenta un borde montañoso de gran abruptosidad
en las paredes de la Sierra del Rey y en los impresionantes tajos
del Alto de Gomer. Entre ambos relieves se abre paso al río
de la Cueva, que baja desde la llanura de Alfarnatejo, dando lugar
a un pequeño valle, que los arqueólogos han denominado
valle de Auta, por el importante yacimiento encontrado en el cortijo
del mismo nombre. |
El contraste entre las paredes de la sierra y los terrenos de
relieve suave ocupados por cereal y pastos que se extiende a sus
pies da lugar a un paisaje de gran belleza.
El castillo de Aute, atribuido a los fenicios, se encuentra en
estado ruinoso. Una de las características peculiares del
pueblo son las hornacinas, situadas en lo alto de las casas, en
las que predominan Cristos crucificados, la Virgen de Gracia,
patrona de la ciudad, dolorosas y santos.
|
|
 |
Algunas de ellas datan del siglo XVI.
Aunque no sea demasiado destacable en su exterior,
la ermita de Jesús Nazareno presenta un interesante camarín
del siglo XVIII y en la iglesia de Nuestra Señora de Gracia,
construida en el siglo XVI, destaca también su camarín
y la torre cuadrada, la cual está rematada por un tejadillo
de cuatro vertientes.
Se han encontrado restos arqueológicos en
el ya nombrado Valle de Auta y en el Llano del Rey.
El casco urbano es muy accidentado y cuenta con
pocos espacios abiertos. Está dividido en una parte alta
-el Cerrillo- y una parte baja -la Plaza-. Las casas de campo suelen
tener un pozo y en la parte alta una " cámara "
en la que se guardan las cosechas.
Existe tradición en los trabajos artesanos
en piel y cuero, en el esparto, albardonería y forja. Es
de destacar también la existencia de varias almazaras de
aceite.
Gastronómicamente, Riogordo se especializa
en su particular gazpacho, el ajoblanco, el pimentón y la
porra campesina.
Son muy típicos sus caracoles en caldo,
la olla, y setas de espinos.
En cuanto a repostería, se hacen tortas
de aceite, mantecados y hornazos. |
 |
|
HISTORIA:
Es curioso constatar cómo este pueblo, desde su fundación,
tomó el nombre del río y no al revés, pues
lo habitual es que el río que pasa por una población
adopte el nombre de ésta. Esto quizá demuestre la
dependencia que esta localidad ha tenido de su río, cuyo
nombre hace referencia a las aguas pesadas o ‘gordas’
por el arrastre de mineral.
|
Tiempo atrás, el actual río de la Cueva fue conocido
como río Gordo y río de Oro, en cuyo entorno se
establecieron en el Neolítico los primeros asentamientos
humanos, concretamente en el Tajo de Gómer.
De la colonización fenicia han sido halladas algunas tumbas
junto a la Sierrecilla del Rey, y al período romano corresponden
las villas de Auta: la de Llano del Rey y Capellanía, con
magníficos mosaicos del siglo III. Pero sin duda fue durante
la dominación árabe cuanto esta zona experimentó
su mayor expansión.
La teoría de que el castillo de Bobastro estuvo en las
cercanías del cortijo de Auta es apoyada por algunos historiadores,
que aún van más lejos y señalan que en este
castillo pudo nacer Omar Ben Hafsun, el caudillo muladí
que, según otros historiadores, nació en Parauta
(Serranía de Ronda).
Tras ser conquistado por los cristianos en 1487, Riogordo depende
de Comares y la mayoría de sus tierras pasa a manos de
Francisco de Coalla, regidor de Málaga, primer señor
de Auta y alcaide de Comares. Antes de su conquista la localidad
era conocida como Aprisco de Majianza, y a principios del siglo
XVI ya se la cita como Puebla de Riogordo. Es a finales de esta
centuria y principios de la siguiente cuando el pueblo duplica
su número de habitantes (pasa de 620 a 1.176), posiblemente
por la protección que le ofrecía Comares.
El auge económico de la villa y el trasiego de gentes
que acogía queda demostrado en el hecho de que en 1561
el pueblo contaba con tres prostíbulos regidos por un tal
Sancho Marroquí, mientras que tres mesoneros se encargaban
de “acoger en sus casas y mesones a todas las mujeres públicas
que acudiesen allí a ganar dinero con sus cuerpos”.
Riogordo es designado municipio en 1552, y su primer corregidor
fue Francisco Hernández.
La implantación de viñedos en el siglo XVIII vuelve
a favorecer el crecimiento demográfico del municipio, en
el que en 1787 había censadas 2.120 almas. El aumento de
población se mantendría has 1882, cuando estalla
la crisis de la filoxera y los viñedos son aniquilados.
|
|
|