Pero fue Acinipo y no Ronda el municipio que en aquella época
tuvo una mayor importancia, como lo demuestra el hecho de que
llegó a acuñar moneda.
Tras la desintegración del Imperio Romano, Ronda y Acinipo
sufrieron las invasiones germánicas, y este último
núcleo urbano estuvo ocupado incluso por los bizantinos,
que lo abandonaron definitivamente en el siglo VII, cuando en
Ronda entran los visigodos. Con la llegada de los árabes,
la ciudad, que pasaría a llamarse Izna Rand Onda, empieza
a adquirir cierto protagonismo político y económico.
A finales del siglo IX y principios del X, toda la serranía
y especialmente su capital vive con intensidad la insurgencia
que Omar Ben Hafsun dirigía desde Bobastro (Ardales) contra
el califato cordobés. Posteriormente, hacia la primera
mitad del siglo XI, los bereberes, caído el califato de
Córdoba, hacen de Ronda un reino de taifas bajo el cual
la villa conocería un gran desarrollo urbanístico.
La ciudad pierde su independencia en 1066, cuando pasa a depender
del reino de Sevilla. A partir de esta fecha y durante casi 400
años, Ronda estará dominada por distintas tribus
del norte de Africa y finalmente por los nazaríes de Granada.
En tan dilatado espacio de tiempo Ronda conoció períodos
de expansión y prosperidad, estancamiento e incluso regresión.
Las tropas cristianas entran en la ciudad en 1485.
La convivencia entre musulmanes y cristianos no dura demasiado
tiempo y estalla la rebelión morisca, que en la serranía
fue particularmente belicosa, hasta la expulsión de todos
los moriscos en 1609. Como cualquier otro pueblo malagueño,
en Ronda sobreviene una época de decadencia que durará
aproximadamente hasta el siglo XVIII, cuando la ciudad se abre
al barrio del Mercadillo con la construcción del Puente
Nuevo y su famosa Plaza de Toros.
Las tropas francesas, encabezadas por el propio José Bonaparte,
entran en Ronda en 1810 y este hecho genera un inusitado movimiento
guerrillero en toda la serranía, movimiento que permaneció
vivo incluso después de que el ejército napoleónico
abandonara la ciudad en 1812, si bien derivó en las partidas
de bandoleros –las más famosas de toda la España
del XIX- de las que tantas leyendas e historias han surgido.
Con la inauguración del ferrocarril en 1891 y la construcción
de algunas carreteras, Ronda se incorpora al siglo XX con un notable
desarrollo socioeconómico. Esta ciudad fue elegida en 1918
para la celebración del Congreso Andaluz, a instancias
del malagueño Blas Infante, considerado padre de la patria
andaluza. En esa reunión se adoptaron la bandera y el escudo
de la Comunidad Autónoma de Andalucía.