contradecir la ley de la gravedad. Luego el relieve
va suavizándose y empiezan a aparecer olivos, y cereales
que dan paso, ya en la riberas del río Grande, a numerosas
huertas en las que se cultivan frutales y hortalizas.
Lo más destacado son los restos de la muralla
del Castillo, de origen fenicio, después en manos de los
romanos y que en el año 883 fue ocupado por el caudillo rebelde
Omar Ben Hafsun, que lo convirtió en uno de los más
importantes de su reino.
También este pueblo es de típico
trazado árabe, con calles estrechas y sinuosas y con casas
blanqueadas y llenas de flores. El visitante debe de pasar por el
barrio de la Rinconada del Castillo, en el cual encontrará
muestras de su pasado árabe.
Digna de visitar es la Iglesia Parroquial de San
Miguel, la cual conserva las tres naves separadas por arcos de medio
punto que datan del siglo XVI. También es interesante conocer
la bóveda elíptica de la capilla mayor y sus motivos
decorativos en la nave principal.
En materia de artesanía destacan los trabajos
en esparto y también objetos de adorno consistentes en figuras
de pan de higo adornadas con pipas de almendra. Por otra parte,
todavía se trabaja en productos basados en la madera y el
viajero puede encontrar locales en los que se elaboran artículos
de esparto.
Las principales comidas típicas son la sopa
tolita, el bolo, el chivo en caldereta y el gazpacho.
Es muy típico de Tolox la repostería
basada en pan de higo y todos los productos de su rica vega. |