El terreno de este municipio, de tan agreste, parece haber entablado una guerra abierta a la uniformidad, y así, presenta una interminable sucesión de barrancos y lomas que, por su proximidad al mar, no alcanzan grandes elevaciones, pues sus cotas más altas, como la Rábita de Torrox o el cerro de Cocoja, donde abunda el monte bajo, no sobrepasan los 700 metros.

El arroyo de Torrox, al que los lugareños


El arroyo de Torrox, al que los lugareños denominan también Patalamara, de la Plata o Argentino, recorre el término municipal de norte a sur y sus aguas son aprovechadas al máximo para los regadíos antes de que su desembocadura en la Punta de Torrox. El municipio cuenta con nueve kilómetros de playas arenosas junto a las cuales se ubican los núcleos poblacionales de Torrox Costa y El Morche.

 


El paisaje de este municipio es eminentemente agrícola, pero debido a los profundos desniveles que existen no ha habido más solución que ir aterrazando las lomas para mejor aprovechar el terreno y hacerlo cultivable, de tal modo que los bancales constituyen la característica más sobresaliente de unas tierras en las que los frutos subtropicales han encontrado perfecto acomodo.

 

HISTORIA:

En el pago de Los Casarones, a unos dos kilómetros al norte del pueblo, ha sido hallada un hacha pulimentada del Neolítico, lo prueba que ya en ese período hubo asentamientos humanos en esta zona, que también sería colonizada por púnicos o fenicios, dada la proximidad de los yacimientos arqueológicos de Trayamar y Mezquitilla en Algarrobo Costa, si bien esto no deja de ser sólo una hipótesis puesto que de momento no han aparecido vestigios que demuestren esa posibilidad.

De lo que no cabe duda es de la fuerte presencia romana en la zona conocida como Faro o Punta de Torrox., donde han aparecido cuantiosos elementos de la ciudad de Caviclum, fundada en el siglo I y que permaneció activa al menos hasta el VIII.


Y es a mediados de esta centuria cuando se instala en Torrox, tras haber desembarcado en Almuñécar, el Omeya Abderramán, que un tiempo después establecería en Córdoba el califato independiente.

Algunos historiadores identifican Torrox con Hisn Turrus, el lugar donde en el año 914 las tropas de Abderramán III vencen a las de Omar Ibn Hafsun, el rebelde muladí que se propuso derribar el califato cordobés. Tras este hecho, Torrox pasa a depender jurisdiccionalmente de Frigiliana, y se sabe que durante el largo período de dominación musulmana la villa fue un importante centro de producción de seda, razón por la cual su vega estaba dedicada al cultivo de la morera.

La toma de Vélez por parte de las tropas cristianas en 1487 produjo tal efecto en la comarca que fueron muchas otras localidades las que se entregaron sin oponer resistencia para evitar males mayores. Torrox lo hizo el 29 de abril de 1487, justo dos días después de la toma de Vélez. Pero muy poco tiempo después (1488) el caudillo El Zagal reconquista la villa para los musulmanes, en cuyas manos quedará sólo unos meses y pasará nuevamente al poder cristiano.

Cuando en 1568 se produce la rebelión morisca, la mitad de la población estaba integrada por cristianos viejos y la otra mitad por moriscos, y muchos de éstos intervinieron en la insurrección del Peñón de Frigiliana. Hasta el año 1571 al menos 22 moriscos torroxeños fueron procesados por el Tribunal del Santo Oficio de Granada, y está documentado que los miembros de la familia Quilat murieron en la hoguera, acusados de profesar aún la religión mahometana.

La destacada participación de los moriscos de esta zona en el levantamiento trajo como consecuencia una dura represión, lo que rpopició el abandono de los ocho poblados árabes que conformaban el territorio del municipio: Alhandiga, Almeida, Arcos Benamayor, Cajauja, Lautín, Lugarejo y Periana (localidad distinta de la actual).

Durante el siglo XVIII la economía de la localidad estaba basada en la producción de la caña de azúcar, a la que se dedicaba más del 80 por ciento del terreno cultivable del municipio, y para la elaboración del azúcar existían dos ingenios. Las ruinas del faro de Torrox fueron descubiertas en 1773, fecha en que el municipio tenía en torno a 3.000 habitantes.

Torrox se adentra en el siglo XIX con una epidemia de fiebre amarilla (1804) que diezma la población. Pocos años después sufre la ocupación de las tropas napoleónicas, que en 1812 se ‘despiden’ del pueblo con la voladura del castillo de la villa. Sin embargo, a mediados de ese siglo el municipio registra una inusitada prosperidad económica. En esas fechas se contabilizan dos fábricas de aceite, dos alfarerías, tres fábricas de harina, una de aguardiente y el ingenio de azúcar perteneciente a la familia Larios.