Y es a mediados de esta centuria cuando se instala en Torrox,
tras haber desembarcado en Almuñécar, el Omeya Abderramán,
que un tiempo después establecería en Córdoba
el califato independiente.
Algunos historiadores identifican Torrox con Hisn Turrus, el
lugar donde en el año 914 las tropas de Abderramán
III vencen a las de Omar Ibn Hafsun, el rebelde muladí
que se propuso derribar el califato cordobés. Tras este
hecho, Torrox pasa a depender jurisdiccionalmente de Frigiliana,
y se sabe que durante el largo período de dominación
musulmana la villa fue un importante centro de producción
de seda, razón por la cual su vega estaba dedicada al cultivo
de la morera.
La toma de Vélez por parte de las tropas cristianas en
1487 produjo tal efecto en la comarca que fueron muchas otras
localidades las que se entregaron sin oponer resistencia para
evitar males mayores. Torrox lo hizo el 29 de abril de 1487, justo
dos días después de la toma de Vélez. Pero
muy poco tiempo después (1488) el caudillo El Zagal reconquista
la villa para los musulmanes, en cuyas manos quedará sólo
unos meses y pasará nuevamente al poder cristiano.
Cuando en 1568 se produce la rebelión morisca, la mitad
de la población estaba integrada por cristianos viejos
y la otra mitad por moriscos, y muchos de éstos intervinieron
en la insurrección del Peñón de Frigiliana.
Hasta el año 1571 al menos 22 moriscos torroxeños
fueron procesados por el Tribunal del Santo Oficio de Granada,
y está documentado que los miembros de la familia Quilat
murieron en la hoguera, acusados de profesar aún la religión
mahometana.
La destacada participación de los moriscos de esta zona
en el levantamiento trajo como consecuencia una dura represión,
lo que rpopició el abandono de los ocho poblados árabes
que conformaban el territorio del municipio: Alhandiga, Almeida,
Arcos Benamayor, Cajauja, Lautín, Lugarejo y Periana (localidad
distinta de la actual).
Durante el siglo XVIII la economía de la localidad estaba
basada en la producción de la caña de azúcar,
a la que se dedicaba más del 80 por ciento del terreno
cultivable del municipio, y para la elaboración del azúcar
existían dos ingenios. Las ruinas del faro de Torrox fueron
descubiertas en 1773, fecha en que el municipio tenía en
torno a 3.000 habitantes.
Torrox se adentra en el siglo XIX con una epidemia de fiebre
amarilla (1804) que diezma la población. Pocos años
después sufre la ocupación de las tropas napoleónicas,
que en 1812 se ‘despiden’ del pueblo con la voladura
del castillo de la villa. Sin embargo, a mediados de ese siglo
el municipio registra una inusitada prosperidad económica.
En esas fechas se contabilizan dos fábricas de aceite,
dos alfarerías, tres fábricas de harina, una de
aguardiente y el ingenio de azúcar perteneciente a la familia
Larios.