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El municipio de Villanueva del
Rosario está atravesado de este a oeste por el primer tramo
del río Guadalhorce, que en estas tierras, tanto por su caudal
como por sus dimensiones, y a pesar de recibir las aguas de los
arroyos Cerezo y Parroso, más se asemeja a un arroyo que
al río que kilómetros más abajo se ensanchará
y fertilizará la anchurosa vega que lleva su nombre. |
| Pero con ser el Guadalhorce
un accidente geográfico que sin duda caracteriza paisajísticamente
este territorio, la fisonomía del municipio está marcada
por las sierras del Jobo y Camarolos, que no solamente dan lugar
a espacios de insospechada belleza sino que también presentan
la mayor altura de la comarca en el Chamizo (1.641 metros), pico
al que cabe añadir por su altitud y valor paisajístico
el Alto de Hondonero (1.420 metros) y el Pelao (1.387 metros). |
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El impresionante frontal montañoso que
puede observarse desde el núcleo urbano y prácticamente
desde cualquier lugar del municipio enriquece sobremanera un territorio
ya de por sí diverso y atractivo, en el que se combinan,
según las distintas alturas, pinos, encinas, quejigos, chopos,
fresnos y grandes extensiones de olivar, amén de numerosos
cortijos y viviendas de segunda residencia –construidas generalmente
siguiendo la tradición arquitectónica del lugar- que
motean de blanco tanto las riberas del Guadalhorce como, sobre todo,
los innumerables cerros y lomas de este término municipal,
al que la naturaleza no le ha escatimado recursos.
Es un ejemplo de municipio con vocación
artesanal, ya que cuenta con varios talleres de importante producción
de figuras de cerámica coleccionables, tapices, jarapas y
alfombras. No solo es destacable por su producción sino también
por las iniciativas que se están llevando a cabo entre los
distintos talleres asociándose para la comercialización
de sus productos.
Es típico el arroz con carne de caza -conejos,
perdices- y también la "porra fría". También
existen multitud de variedades propias del gazpacho y las migas.
La cocina local da especial protagonismo a los cangrejos, las setas,
los espárragos y las tagarninas.
Hay excelentes dulces caseros como entre los que
destacan las tortas de bizcocho, de almendra y de aceite. |
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HISTORIA:
Al ser este municipio uno de los pasos naturales entre la costa
y el interior de Andalucía, los asentamientos humanos se
produjeron muy tempranamente, de tal manera que han sido descubiertos
yacimientos arqueológicos correspondientes a los períodos
Paleolítico, Neolítico, Calcolítico y Edad
del Bronce. El yacimiento más antiguo de todos
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se halla en los Llanos de Salinas, concretamente
en el Ventorro del Cojo, y corresponde al Paleolítico Inferior,
y en la cueva del Malnombre, situada en la Sierra de Camarolos,
hay vestigios de pinturas rupestres.
La presencia romana fue muy notable en este municipio, aunque
no se han encontrado grandes construcciones de ese período.
Algún historiador asegura que en el Peñón
de Solís estuvo ubicada la ciudad de Ulisi, pero lo más
reconocible de la época romana son las ruinas de unas antiguas
termas en el lugar conocido como La Tosquilla, de donde manaba
agua con propiedades curativas. El hallazgo de monedas y cerámicas
romanas es aún muy frecuente en estas tierras, pero esos
vestigios no siempre caen en las manos adecuadas, a pesar de lo
cual hay interesantes colecciones de objetos romanos procedentes
de este terreno.
Tampoco los visigodos fueron ajenos a esta zona, como lo demuestran
varias necrópolis visigodas (Calerilla, Repiso, Rabia,
Picacho), donde han sido hallados restos de cerámica, anillos
y hebillas, entre otros objetos. A partir de este punto parece
ser que este territorio quedó deshabitado, pues ni tan
siquiera de la dominación árabe hay documentación;
es evidente que durante varios siglos el actual término
municipal de Villanueva del Rosario no acogió a ningún
grupo humano, por lo que la zona se convirtió en un extenso
bosque.
Algunos investigadores apuntan que fue en el siglo XVIII cuando
empezó a conformarse la villa que dio origen al pueblo
actual con el nombre de Puebla del Saucedo. Cuando a finales del
XIX empezó a ser repoblado el Alto Guadalhorce, ‘El
Saucedo’ –como aún es hoy nombrado por muchos
de sus vecinos- pertenecía a la jurisdicción de
Archidona, hasta que, tras su segregación y consiguiente
formación de su ayuntamiento, pasó a llamarse Villanueva
del Rosario. El proceso de independencia de Villanueva del Rosario
con respecto a Archidona, culminado en 1827, no fue fácil
y originó enconados litigios entre ambas poblaciones.
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