Las tierras de Villanueva del Trabuco ocupan la parte más oriental de la comarca de Antequera y por consiguiente lindan con la provincia de Granada y tocan la comarca de la Axarquía. El territorio se halla al pie de las sierras Gorda y San Jorge, donde se encuentran las máximas alturas del municipio, cuya orografía, aparte de los picos mencionados, se caracteriza por relieves suaves generalmente cubiertos por cereal y olivar.

Los arroyos que bajan de esas sierras forman el río Guadalhorce, cuyo nacimiento, por situarlo en un punto determinado, algunos lo ubican en la Fuente de los Caños. Son varios los arroyos que se nutren de los numerosos manantiales que hay al pie de las sierras, y que muy rara vez se quedan sin agua incluso en pleno verano. El subsuelo de este municipio es muy rico en agua, y eso se observa en la abundancia de chopos, álamos y fresnos que habitualmente crecen junto a las corrientes de agua.

 


El edificio de mayor interés es la iglesia parroquial, construida a finales del siglo XVIII y restaurada en los años cincuenta. Destaca su torre blanca, visible desde cualquier lugar del pueblo, levantada sobre la puerta principal, así como su revestimiento interior de azulejos.

Existen diversos puntos de interés medioambiental y paisajístico dentro del término municipal que invitan a su conocimiento.

Es posible abastecer de aceite y harina en las fábricas del pueblo, en el que no existen actividades artesanas dedicadas a su comercialización para el exterior. De esta forma, hay que destacar los trabajos en forja, mimbres y esparto.

Los dos platos típicos del lugar son la " porra fría " y las exquisitas tortitas de bacalao, además de los chicharrones, chivo frito y el tradicional gazpacho.


 

HISTORIA:

Al igual que en el vecino municipio de Villanueva del Rosario, también aquí hubo asentamientos humanos desde la Prehistoria, y después, más o menos masivamente, esta zona estuvo poblada en las épocas romana y visigoda. La historia de este lugar se detiene en el último período citado y ya no aparecen signos de nuevos poblamientos hasta el siglo XVIII, a raíz del interés por parte de Carlos III de repoblar estas tierras, muy apropiadas para ciertos cultivos pero que en aquellos tiempos estaban prácticamente vírgenes, es decir, sin roturar.

Los ministros Campomanes y Olaride informaron a Carlos III de la situación de estos parajes, y el rey decidió echar mano de colonos extranjeros –los autóctonos se negaban a trabajar esas tierras- para llevaer a cabo la repoblación.


Así, llegaron unos 6.000 colonos flamencos y alemanes –católicos, por supuesto- a Andalucía para ubicarse de manera definitiva, entre otras zonas, en las que en la provincia de Málaga llevan actualmente el nombre de Villanueva.

No obstante, es preciso señalar que en un documento de 1620 que se encuentra en el Archivo Municipal de Archidona aparece reseñado un lugar llamado Trabuco, una dehesa con unas 300 fanegas. Villanueva del Trabuco se segregaría de Archidona en 1808.