El valle del río Guaro, hoy convertido en embalse, es el eje central de este municipio, cuyas tierras hacen frontera con el corredor de Colmenar, en el norte, y con los montes de la Axarquía, al sur. Estos dos accidentes geográficos configuran distintos paisajes, y así, mientras que la primera zona reseñada presenta unos relieves suaves, idóneos para el cultivo de cereal y olivar, en la segunda, al sur del embalse, el terreno se hace más accidentado debido a la presencia de cerros,

cuya capa vegetal la constituyen los matorrales, principalmente, y algunos bosquetes de encinas, pero también se dan aquí el olivar y el viñedo.

Y en el centro del municipio, el pantano de La Viñuela, el de mayor capacidad de la provincia de Málaga y uno de los grandes recursos turísticos de esta zona. Desde sus orillas se contempla un extenso paisaje dominado por el formidable macizo de la

 


Sierra de Tejeda y la caprichosa formación del Boquete de Zafarraya. No obstante, el relieve del término municipal de La Viñuela no presentan grandes alturas, pues sus cotas más elevadas no alcanzan los 600 metros de altitud. Los picos más destacados son el cerro de Ballesteros (361 metros), en la linde con Alcaucín, el cerro Castaño (316 metros) y cerro Agudo, que con sus 558 metros se erige en la mayor elevación del municipio y hace las veces de línea divisoria con Vélez Málaga.

La Viñuela se constituyó como pueblo en el siglo XVIII, y por lo tanto es la localidad más moderna de la Axarquía, pero, paradójicamente, fueron estas tierras unas de las que más tempranamente acogieron asentamientos humanos, al menos desde el Paleolítico Medio, cosa que no es de extrañar porque la zona, geográficamente, es un paso natural hacia los territorios del norte y además siempre ha sido rica en agua.


 

HISTORIA:

Antes de que el pantano quedara cubierto por las aguas fueron excavados más de diez yacimientos, si bien los más destacados vestigios prehistóricos se encuentran en el lecho del río Guaro, donde han aparecido restos desde el Neolítico hasta la época romana: cabañas de adobe y caña, horno de fundición de bronce y material lítico, amén de vasijas campaniformes y motivos decorativos de carenado. En atención a los hallazgos correspondientes a la época romana, todo indica que la economía de entonces se basaba en el olivo, la vid y los cereales, lo que presenta muchas similitudes con los tiempos actuales.

Parece ser que la localidad surgió en torno a una antigua venta, convertida hoy en el bar La Plaza, en el camino real de Vélez-Málaga a Granada, en un lugar que a principios del


XVII era conocido como La Viñuela, en referencia a unas viñas pequeñas viñas que por allí había. Con el tiempo empezaron a levantarse otras edificaciones junto a la venta, y así se configuró el pueblo, cuyo primer alcalde, Lucas García del Rey, tomó posesión de su cargo en 1764.

En el siglo XIX La Viñuela contaba con unos 700 habitantes, en su mayoría dedicados a la agricultura y a la cría de ganado vacuno, sobre todo. Con la plaga de la filoxera, a finales del XIX, las viñas quedaron arrasadas y fueron sustituidas –en aquellos terrenos susceptibles de ello- por cítricos.