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De la excepcionalidad paisajística
y ecológica de la Sierra de las Nieves se beneficia por entero
el municipio de Yunquera, el cual no sólo forma parte del
Parque Natural de la Sierra de la Nieves propiamente dicho, sino
también de su Entorno, declarados por la UNESCO Reserva de
la Biosfera. El viajero se adentra, por lo tanto, en una de las
zonas de más alto valor paisajístico de la provincia
de Málaga y mejor protegidas, dadas las |
estrictas normas por las que se ha de regir cualquier actividad
que se realice en este territorio tras haber obtenido esa declaración
internacional.
Incluso fuera de los límites del Parque Natural, las tierras
de Yunquera obsequian al viajero con algunos lugares en los que
la conjunción de lomas y valles -con la ineludible presencia
del pinsapo como principal especie arbórea
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crea unos espacios de sorprendente belleza, como
el que puede observarse en las inmediaciones de las ruinas del convento
de Nuestra Señora de las Nieves, en el límite con
el municipio de El Burgo.
La simple enumeración de lugares ‘únicos’
que pueden contabilizarse en el término municipal de este
pueblo resultaría tan prolija como ocioso insistir en el
poderoso atractivo de un territorio que ha recibido casi todo por
parte de la naturaleza. De todo ello se percatará el visitante
en cuanto empiece a acercarse a Yunquera. |
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HISTORIA:
El lugar que ocupa la población es uno de los dos pasos
que existen para poder atravesar con cierta facilidad las montañas
orientales de la serranía rondeña. Si a esto se
le añade la abundancia de agua que brota de los manantiales
localizados en la sierra, cabe suponer que la zona estuvo habitada
desde la Prehistoria, aunque no será hasta la llegada de
los romanos cuando en estos pagos habrá un asentamiento
poblacional estable, pero muy repartido entre casas de labor y
villas de descanso.
Todo indica que Yunquera no llegó a ser una ciudad romana
que mereciera ese calificativo, sino más bien un núcleo
apartado del trasiego comercial y político de aquella época,
pues no hay ninguna calzada romana –estructura imprescindible
para cohesionar el imperio- que pase por sus alrededores, así
como tampoco hay yacimientos que indiquen la existencia de algún
tipo de construcción
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notable, a excepción de los dos puentes que quedan en
el camino de Ronda. Sí se sabe que los romanos la llamaron
‘Juncaria’, que viene a significar prado de juncos.
Los árabes, con su proverbial avidez por el agua, supieron
aprovechar al máximo el abundante caudal que brotaba de
los manantiales de la sierra, y así, diseñaron una
serie de huertos que mediante una ingeniosa conducción
eran regados con facilidad. Esta tradición agrícola
no ha variado en lo esencial, como actualmente puede apreciarse
en las zonas dedicadas a cultivo en los valles de Río Grande
y del Jorox, mientras que el altiplano está dominado por
el olivar.
Aunque hay restos de un anterior asentamiento árabe, la
Yunquera actual quedó conformada tras la conquista cristiana
(1485), más concretamente cuando a mediados del siglo XVI
estas tierras fueron repobladas por gentes venidas de Estepa.
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